Guía

Fecha de caducidad y de consumo preferente: cómo entenderlas

La fecha de caducidad es un límite de seguridad: una vez pasada, el producto ya no se come. La fecha de consumo preferente es una garantía de calidad: después de ella, el producto suele seguir siendo apto para el consumo si se ha conservado bien y su envase está intacto.

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Caducidad o consumo preferente: las diferencias de un vistazo

Comparación entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente
Fecha de caducidad Consumo preferente
Mención en el envase «Fecha de caducidad…» «Consumir preferentemente antes del…» o «…antes del fin de…»
Qué garantiza La seguridad alimentaria El sabor, la textura, el aroma y las propiedades nutricionales
Después de la fecha No consumir Apto si el envase está intacto y el producto se ha conservado bien
Productos habituales Frescos muy perecederos: carne, pescado, embutido loncheado, lácteos frescos Productos secos, conservas, congelados, leche UHT, huevos

¿Qué es la fecha de caducidad?

La fecha de caducidad se aplica a los alimentos muy perecederos desde el punto de vista microbiológico, que pueden suponer un peligro para la salud al cabo de poco tiempo. El Reglamento europeo 1169/2011 es claro: pasada esta fecha, el alimento se considera no seguro. Ya no debe venderse ni consumirse.

En el envase aparece como «fecha de caducidad» seguida del día y el mes, junto con las condiciones de conservación que hay que respetar (por ejemplo, «conservar entre 0 y 4 °C»).

Un producto con aspecto y olor normales puede ser peligroso después de su fecha de caducidad: algunas bacterias, como la Listeria, no cambian ni el aspecto ni el olor de los alimentos. Con la fecha de caducidad no vale fiarse de la vista ni del olfato: manda la fecha.

¿Qué es la fecha de consumo preferente?

La fecha de consumo preferente — en términos legales, la «fecha de duración mínima» — es la fecha hasta la que el fabricante garantiza las cualidades del producto (sabor, textura, aroma, valor nutricional), siempre que se conserve según las indicaciones.

Se escribe «consumir preferentemente antes del…» cuando se indica el día, y «consumir preferentemente antes del fin de…» cuando solo figuran el mes o el año, en productos que se conservan mucho tiempo.

¿Se puede comer un producto después de su fecha de consumo preferente?

Sí, en la mayoría de los casos, después de comprobar tres cosas:

  • El envase está intacto: ninguna lata abombada, oxidada o muy abollada, ninguna bolsa rota ni tapa hinchada.
  • El producto se ha conservado según las indicaciones: en un lugar seco, protegido del calor, o en frío si el envase lo pide.
  • Su aspecto, olor y sabor son normales. Ante la duda, mejor no consumirlo.

La calidad, en cambio, baja con el tiempo: las galletas se ablandan, el café pierde aroma, el aceite puede enranciarse. Cuanto más lejos queda la fecha, antes conviene usar el producto — y tirarlo si sabe o huele raro.

¿Y una vez abierto?

Ambas fechas solo valen para un producto cerrado. Una vez abierto, se estropea antes: sigue la indicación «una vez abierto, consumir en … días» cuando el envase la lleve, y guarda en la nevera lo que lo necesite. La fecha impresa sigue siendo un límite: si llega antes que ese plazo, es la que cuenta.

Congelar para ganar tiempo

Congelar un producto antes de su fecha de caducidad pone la cuenta atrás en pausa: a −18 °C, las bacterias dejan de multiplicarse. Congélalo preferiblemente el día de la compra y, en todo caso, antes de la fecha, salvo que el envase lo desaconseje. Tras descongelarlo, mejor en la nevera, consúmelo rápido — en 24 horas para carne y pescado — y no lo vuelvas a congelar sin haberlo cocinado.

Productos sin fecha

La normativa europea exime a algunos productos de cualquier fecha: frutas y hortalizas frescas sin pelar ni cortar, pan y bollería que se consumen en el día, vinos y bebidas con un 10 % de alcohol o más, vinagre, sal, azúcar y chicles. Para ellos, el aspecto del producto y cómo se ha conservado son la mejor guía.

Para los productos frescos sin fecha, Pistash propone una fecha estimada deliberadamente prudente. El cálculo se explica en la metodología.

Ejemplos de productos habituales

Tipo de fecha habitual por producto
Producto Fecha habitual Conviene saber
Carne, aves, pescado frescos Caducidad Congélalos antes de la fecha si no vas a cocinarlos a tiempo.
Jamón cocido, embutido loncheado envasado Caducidad Una vez abierto, solo unos días: sigue la indicación del envase.
Leche fresca pasteurizada Caducidad La leche UHT lleva consumo preferente mientras está cerrada.
Yogures y postres lácteos Según el fabricante Algunos fabricantes han pasado de fecha de caducidad a consumo preferente: fíate de lo que pone el envase.
Huevos Consumo preferente Fijada como máximo 28 días después de la puesta. La mención «extra frescos» solo se permite hasta el 9.º día.
Pasta, arroz, harina, conservas Consumo preferente Suelen seguir siendo aptos después de la fecha si el envase está intacto y seco.
Congelados Consumo preferente Una vez descongelados, no los vuelvas a congelar.
Chocolate, galletas, café Consumo preferente La fecha se refiere al sabor: el producto puede perder aroma o textura crujiente.

Esta guía trata de alimentos. Para los medicamentos, solo cuentan la fecha de caducidad y el prospecto; ante la duda, pregunta en tu farmacia.

Cómo te ayuda Pistash

Cuando añades un producto, Pistash indica si lleva fecha de caducidad, de consumo preferente o una fecha estimada, y adapta el texto de sus avisos en consecuencia. Tus productos se ordenan por urgencia: ves de un vistazo qué conviene usar primero.

Fuentes